Extracción Petrolera en Alta Mar: el plan de Trump

Escrito por Rachael Goldberg, traducido por María Sánchez Esteban

El 20 de Abril del año 2010, el mundo fue testigo del mayor derrame de petróleo en la historia de la industria de hidrocarburos, cuando la estación Deepwater Horizon derramó 4.9 millones de barriles de crudo en el Golfo de México.

Ocho años tras este devastador desastre, la Oficina para la Administración de Energías del Océano (BOEM por sus siglas en inglés), bajo el mandato del Departamento del Interior de Estados Unidos, está desarrollando un nuevo programa de arrendamiento para la extracción de petróleo y gas. Este nuevo plan de Trump espera poner al alcance de la industria petrolera la mayor parte de la costa Estadounidense y reemplazaría el plan para el periodo entre 2017 y 2022 creado por la administración de Obama, el cual retiraba por completo la costa del Atlántico, pero aún incluía parcelas en el Golfo de México y la costa de Alaska. Este proyecto pone bajo amenaza a comunidades costeras, a pescadores, a la vida marina y al clima, para beneficiar a (¡sorpresa!…) las Grandes Corporaciones Petroleras. El cuatro de enero del 2018, se publicó el primero de tres borradores para el Programa de Arrendamiento del Petróleo y Gas. Esta publicación fue seguida por un periodo de 60 días para la pronunciación de comentarios. El primer periodo finalizó el nueve de marzo del 2018 y el siguiente periodo tomará a lugar este mismo año antes de la publicación del último borrador.

Gobernadores en los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Delaware,Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Florida se han pronunciado en contra de la apertura de la costa a la explotación de hidrocarburos. Solo el gobernador de Maine, LePage, ha expresado abiertamente su apoyo al proyecto de Trump. El único estado en vistas de ser exento por el secretario Zinke (por ahora) es Florida, debido a los lazos del gobernador conservador Rick Scott con el gobierno federal. Esta declaración ha motivado una ola de voces en oposición preguntandole a Zinke porqué las playas de Florida gozan prioridad ante las costas del resto de estados. Existe poco apoyo a esta decisión. Medioambientalistas, recreacionistas y trabajadores de la industria turística y la industria pecadora se oponen al desarrollo petrolero en las costas. El devastador impacto de un derrame sería social, medioambiental y económico pero esto no ha detenido el desarrollo de infraestructura en el pasado. De hecho, en el 2014, cuando el Departamento del Interior redactó la declaración sobre los impactos medioambientales de la extracción de hidrocarburos en el Ártico, encontraron un 75 por ciento de posibilidad de derrame y aún así continuaron a apostar por el proyecto.

La promesa de Trump y de Zinke, de que la extracción de hidrocarburos traerá prosperidad económica y la creación de empleos, es exagerada y absurda. Según un reporte del Proyecto de Vigilancia Gubernamental (POGO por sus siglas en inglés), las compañías rara vez compiten por permisos (el 76% de las parcelas en el mar reciben solo una oferta) y en el Golfo de México el precio promedio por hectárea ha bajado de $9,068 a $391, una disminución del 95.7% desde 1983. La extracción de hidrocarburos en alta mar es una catástrofe medioambiental que llena de dinero los bolsillos de las cabezas de la industria petrolera. Los impactos de un derrame y las implicaciones que la explotación de combustible fósiles tiene con el cambio climático,  la pesca y otros empleos dependientes de los mares, tendrían que ser suficientes para detener la perforación del lecho marino en lugar de seguir fingiendo que estos proyectos pueden conducir a cualquier tipo de beneficio para gente fuera de la industria de hidrocarburos.

No hay duda de que seremos parte de una batalla formidable en los meses que vienen conforme avance el plan para extraer hidrocarburos de los mares en las costas de Estados Unidos. Si queremos mantenernos bajo 1.5° centígrados o incluso bajo 2° centígrados, la mayor parte de las reservas de combustibles fósiles del mundo tiene que permanecer sin desarrollar. No es el momento de instalar nueva infraestructura para combustibles fósiles, es momento de hacer una transición rápida y justa hacia energías limpias para asegurar un mundo en el que poder vivir.

 

No se trata solo de lo que decimos sino de quien escucha

Original by Andrea Fontana, translated into Spanish by Maria Sanchez Esteban

El primer dia en la COP 23. Con la oportunidad de dirigirnos a la sesión plenaria de apertura de los Órganos subsidiarios en la conferencia, en pleno frenesí, redactamos una declaración en representación de la coalición Climate Justice Now. Nos enfocamos en pérdidas y daños y urgimos que las naciones desarrolladas orienten sus acciones hacia el cumplimiento de sus promesas a países en vías de desarrollo (nada particular ni muy radical- simplemente queremos que se cumplan estas promesas). También demandamos que se reconocieran las pérdidas y los daños causados a la fecha por el cambio climático y que las soluciones a esta crisis climática no se dirigieran por el sector privado (léase capitalismo). #COPitalismkills (El COPitalismo mata). El siguiente texto es una transcripción del discurso con el que alce mi voz por miles de miembros de Climate Justice Now:

 Gracias su presidencia, mi nombre es Andrea Fontana, miembro de Earth in Brackets y Climate Justice Now.

Presidente, delegados

Con las perdidas por catastrofes naturales acumulandose año tras año y con el tifón Damrey causando estragos en Vietnam en estos mismos instantes, es imposible ignorar que las pérdidas y los daños son una realidad para estas comunidades HOY. Si queremos ofrecer una oportunidad real a las poblaciones afectadas, necesitamos incorporar mecanismos de pérdida y daño permanentemente a la agenda de esta conferencia y necesitamos aclarar los pasos que nos llevaran al fondo de financiamiento y apoyo de 100 mil millones de dólares. Read more…

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Justicia Climática e Interseccionalidad

* Artículo escrito y compilado por Majandra Rodriguez Acha (fb),una amiga y aliada del Peru. El Artículo fue publicado originalmente en TierrActiva Perú.

Las actividades, acciones y contenidos de TierrActiva Perú se basan en un enfoque de Justicia Climática e Interseccionalidad.

¿Qué es la Interseccionalidad?audre-lorde-portrait

La interseccionalidad se centra en cómo las categorías sociales como el género, la raza, la clase socio-, las habilidades diferentes, la orientación sexual, la religión, y otros ejes de identidad interactúan en múltiples niveles, contribuyendo a la discriminación, exclusión, desigualdad social e injusticia sistémica.

Asumir un enfoque de interseccionalidad busca visibilizar y abordar los diferentes privilegios y opresiones que tod@s tenemos, para construir un movimiento activista más justo, inclusivo y coherente.Como concepto, fue acuñado por Kimberlé Crenshaw en 1989, en el contexto de las luchas afro-feministas en EEUU. Read more…

Escuchando sus voces: La Cumbre de los Pueblos

Poderes políticos en las negociaciones de la Conferencia de las Partes tienden a ignorar las demandas de la sociedad civil, la gente, el pueblo, y sus derechos sobre a lo que el cambio climático se refiere.

La Cumbre de los Pueblos es un espacio en el que estos grupos marginalizados, que tienden a ser más susceptibles a los impactos climáticos, se juntan para hablar sobre su lucha. Granjeros, uniones, organizaciones sociales, indígenas, mujeres jóvenes (a nivel nacional, regional y global) se han unido para demandar justicia climática y pelear en contra de modelos de consumo y extractivismo que, junto con los sistemas del capitalismo y el neoliberalismo del mundo actual, estan dañando a la Tierra.

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EL ADP: la gran batalla de la COP20 Lima

por Klever Descarpontriez & Maria Alejandra Escalante (con la colaboración de muchos amigos)

Los impactos del cambio climático no tienen paciencia con la lentitud de los progresos en las negociaciones intergubernamentales y la muy limitada cantidad de acciones que se están tomando para detener el calentamiento global. Ya estamos viviendo los impactos: el aumento del nivel del mar ha desplazado a las comunidades insulares de Bangladesh, las sequías han disminuido en un 50% la producción agrícola en Guatemala, tifones han cobrado la vida de cientos de personas en las Filipinas, los glaciares andinos peruanos siguen derritiéndose, y la lista de los impactos colaterales como la pérdida de la biodiversidad, la deforestación y la desertificación, entre otros….sigue y sigue.

Estas manifestaciones son sólo la punta del iceberg. A la fecha, la temperatura mundial ya se ha incrementado en un 0,8 ℃ desde el comienzo del siglo XX, y los países ya están experimentando enormes penurias y dificultades para hacer frente a los impactos. El mundo necesita reglas estrictas que vengan de arriba hacia abajo, reglas radicales que sean adoptadas por los gobiernos en la Conferencia Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (UNFCCC por sus siglas en inglés). Durante este año que viene, el deber que tienen los gobiernos es hacer que las emisiones de carbono lleguen a su pico para el año 2017 con el fin de tener un 50% de probabilidades de permanecer por debajo de un aumento de 2 ℃ de la temperatura global. Para que esto suceda, los principales contaminadores tienen que escalar dramáticamente sus esfuerzos de mitigación para que coincidan con el nivel de ambición que se necesita (visiten esta página web para entender más acerca de los usos justos del espacio atmosférico desde una perspectiva de justicia climática). Si los objetivos de reducción de emisiones no se cumplen a su debido tiempo, entonces, deberíamos comenzar a aceptar la idea de un mundo en el que eventos catastróficos, como que los pequeños estados insulares desaparezcan causando migraciones masivas de refugiados climáticos, se conviertan en nuestra sombría y común realidad.

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